El Reto de Don Popo

A Jeyffer Tadeo Rentería lo conocen como Don Popo Ayara. Lo conocen también por sus rastas, por los colores de los grafitis, por su rap, por su trabajo con los jóvenes y por su vocación de paz. Sin embargo, todos estos aspectos positivos no fueron suficientes para asegurarle una curul en el Senado. Don Popo obtuvo poco más de 9.000 votos, a pesar de su imagen de candidato diferente y de su aire de renovación. Y gran parte de esta baja votación puede explicarse con que el candidato tuvo que llevar a cuestas la carga simbólica del partido que avaló su candidatura, Cambio Radical.

Un perfil como el de Don Popo no es lo que se espera de alguien asociado a Cambio Radical. Este partido político, a pesar de su gran caudal electoral (2.155.487 votos para el Senado, 16 curules) tiene una mala imagen entre los potenciales electores de Ayara. Un estudio cualitativo que hicimos para la campaña al Senado de Don Popo en 2017, con ciudadanos independientes, votantes habituales, de estratos 2 al 4 en Bogotá, reveló que este grupo de electores tiende a tener una imagen negativa de Cambio Radical asociada a la idea de que sus militantes son “los mismos de siempre”, pertenecen a “roscas” y los relacionan de manera espontánea a  “corrupción”.

La decisión de Don Popo de lanzarse con el aval de Cambio Radical puso sobre él una sombra difícil de sacudirse. Sobre todo porque nuestros hallazgos apuntaban a que, gracias a su perfil de promotor de la cultura, sujeto de paz y actor de diversidad, tenía más sentido una candidatura dentro del Polo Democrático, la lista de la Decencia o la Alianza Verde.

 

La imagen de Don Popo se relaciona con color, música y vitalidad. Para el potencial electoral de Don Popo, estos partidos eran un escenario más natural para hacer gala de su mensaje artístico y fresco. Caso contrario de Cambio Radical que no es visto por las personas como un partido jóven, alegre, colorido y novedoso. Cambio Radical, partido que finalmente da el aval a Don Popo, era disonante con lo que podía ser una campaña de opinión ganadora.

Sobre Don Popo no hay ningún tipo de cuestionamiento, pero en él recayeron todos los estigmas ajenos. A esto se sumó que, como mostraron nuestras mediciones de campaña, en las capas más conservadoras de la sociedad el rap arrastra aún una imagen negativa. Esto convirtió a Don Popo en un forastero entre los votantes de Cambio Radical (personas conservadoras que ven lo urbano desde estigmas de violencia y drogas), pero también entre los votantes progresistas que buscan otras opciones (que no quieren más partidos cuestionados ni tradicionales). Su imagen positiva asociada a artistas y cantantes se diluyó, pasó a un segundo plano y dejó de ser el mensaje que los votantes escucharon. Al irse con Cambio Radical, Don Popo perdía con cara y con sello: ahuyentaba a su electorado natural y entraba en desventaja en a un territorio desconocido.

Los electores son susceptibles a los detalles, como mostraron anteriormente nuestras mediciones. Un partido político no es solo un nombre. Es un conjunto de imaginarios que están en las personas. Y un aval, bajo esta lógica, se convierte en un “dime qué partido te avala y te diré quién eres”. Esto afectó la campaña de Don Popo y sentó las bases para lo que sería una votación insuficiente para ganar.

*Información publicada con autorización del contratante.

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