Zapatero a tus zapatos: cómo una empresa de comunicación mide a sus empleados

En publicaciones anteriores hemos hablado sobre la importancia de usar tres tipos de indicadores para medir la efectividad de una estrategia de comunicación: indicadores que midan el desempeño de los productos de comunicación (outputs), otros que midan las reacciones de las audiencias (outtakes) y un último grupo de indicadores de impacto orientados a medir cambios en conocimientos, opiniones y actitudes sobre las audiencias(ver “Los 3 KPI’s para medir su gestión en comunicaciones y relaciones públicas”).

Cuando se habla de medición de equipo, otros indicadores salen a relucir. Las compañías trazan diferentes indicadores de gestión dependiendo de sus valores corporativos y la estrategia que hayan definido. Pero también es cierto que no estamos ni el negocio de la metalurgia o cualquier otra industria, estamos en un negocio en donde las habilidades que otros llaman “blandas” son para nosotros tan vitales como el cumplimiento mismos de los objetivos.

Bien dice el dicho, zapatero a tus zapatos. Trabajamos en el negocio de la reputación, enseñándole a nuestros clientes cómo orientar su estrategia de comunicación para cumplir sus objetivos del negocio. Si día a día les decimos a nuestros clientes cómo manejar su imagen y marca, lo más lógico es que nosotros mismos seamos un ejemplo de marca personal y comunicación asertiva.

Normalmente las compañías de otras industrias asocian estas habilidades a sus mediciones de su cultura coporativa, pero en un negocio como el nuestro, hacen toda la diferencia. Por eso mismo es que nos preguntamos ¿por qué en las compañía de comunicación rara vez se le pide a sus empleados abrir una cuenta de Twitter, actualizar contenidos en LinkedIn o ser blogueros activos?

La marca personal de los empleados hace parte del activo reputacional que tiene una compañía. Está demostrado que cuando un CEO tiene una buena reputación, su compañía tiende a ser valorada positivamente en medios y redes sociales (ver “A cuidar la reputación del CEO”). En el caso de las empresas de comunicaciones, empleados con una reputación pública positiva se traduce en mejores relaciones de la compañía con los medios y una red de actores influyentes, sin mencionar los efectos positivos de ofrecer recomendaciones sobre aquello de lo que se tiene experiencia propia.

Para vender reputación hay que tener primero una reputación personal robusta, por eso llamamos la atención sobre la importancia de vincular esta serie de habilidades en el grueso de skills que se tienen a evaluar en el performance de los empleados. Para hacer mejores estrategias y campañas de comunicación, zapatero a tus zapatos.